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domingo, 8 de septiembre de 2013

España, Por tercera vez consecutiva Madrid sufre la pesadilla de no cumplirse su sueño olímpico

Ambiente en la madrileña plaza de la Independencia. / Ángel Díaz (EFE)
Madrid, o quizás deberíamos decir el Partido Popular, que gestiona esa Comunidad Autónoma desde 1995, ha vuelto a despertarse amargamente de su sueño olímpico al quedar derrotada en la primera votación, en el desempate con Estambul.
"Julio de 2005, octubre de 2009 y septiembre de 2013 marcan las decepciones de la que pretendía convertirse en la segunda ciudad olímpica española, después de Barcelona'92, y dar un nuevo impulso al deporte español, asfixiado por los recortes económicos tras los Juegos de Londres", comenta el periódico catalán La Vanguardia.
Pero especialmente, este es el tercer fracaso de Alberto Ruiz Gallardón, quien fue el impulsor de la primera y segunda candidatura desde su posición de alcalde de la ciudad de Madrid, y quien de alguna manera continúa insistiendo en la prolongación de su sueño: Pasar a la historia como el hombre que llevó los Juegos Olímpicos a la capital de España. También el cuarto fiasco de la ciudad de Madrid, que ya intentó organizar los juegos de 1972, que finalmente se acabaron celebrando en la ciudad alemana de Munich.
Sin embargo, esta vez tiene un sabor más amargo, pues se trata de la primera vez que Madrid queda apeada de la carrera olímpica a las primeras de cambio, después de que alcanzase las rondas finales en los tres intentos anteriores, para los Juegos de 1972, 2012 y 2016. En la votación para 1972, Múnich superó a Madrid en la final; en su propuesta para 2012, Madrid quedó tercera, por detrás de Londres y París y en su candidatura para 2016, Madrid cayó ante Rio de Janeiro, sede de los próximos Juegos.
De esta manera España se queda, por ahora, sin su segunda ciudad olímpica, tras organizar Barcelona los Juegos en 1992.
Este nuevo revés para Madrid significa que continuará siendo la única gran capital europea que no ha tenido el honor de organizar la cita olímpica. Londres (3 veces), París (2), Atenas (2), Berlín, Roma, Moscú, Amsterdam, Estocolmo y Helsinki sí saben lo que es hacerlo, además de otras ciudades del Viejo Continente como Amberes, Múnich o, la mencionada, Barcelona.
Cuando alguien tropieza varias veces con la misma piedra, además de levantarse, debe preguntarse ¿Por qué?, y buscar las respuestas es el camino adecuado para encontrar nuevas oportunidades en el futuro.
En la candidatura para el 2020 había varias sombras que dejaban, hasta cierto punto, fragilizada la opción madrileña, pese a la ilusión de decenas de miles de sus habitantes:
1.- ¿ Era lógico que un país con un 25% de desempleo y una fuerte crisis económica que lastra el desarrollo del mismo presentase la candidatura? Aunque para muchos eran las olimpiadas "low cost", debido a los gastos efectuados en estructura con anterioridad, la realización del sueño iba a tener un gasto público importante. Además de venderse la imagen de una opción de bajo coste desde la recesión, y no desde una gestión competente.
2.- ¿Era el momento de presentar la candidatura cuando España no ha sabido, declaraciones al margen, transmitir un mensaje claro y diáfano de lucha contra el dopaje, y tiene un historial de sombras y casos mal resueltos, afectando a algunas modalidades del deporte español? Creo que la denominada Operación Puerto al final le ha pasado factura a España en general, y a Madrid en particular.
3.- ¿Tenía credibilidad la candidatura de un país que lleva años envuelto en millonarios casos de corrupción sin ningún tipo de acción contra la impunidad? ¿Quien garantiza que no se aprovecharían de la misma y los costes se dispararían, con nuevos casos de corrupción, si al final Madrid hubiese sido la opción elegida por el COI, tal como está sucediendo en Brasil y Rio de Janeiro, con la Copa del Mundo y las Olimpiadas del 2016?
Quien ganó lo hizo desde un argumento sólido y eficaz: El dinero y la tecnología. Ambos puestos a disposición inmediata del Comité Olímpico japonés.
La situación de la planta nuclear de Fukushima, a menos de 250 kilómetros de Tokio, afectada por el terremoto y tsunami del 2011, pasó a un segundo plano tras anunciarse una inversión de 475 millones de dólares para solucionar los problemas con las fugas de agua radioactiva.
Estabilidad financiera, seguridad política, dinero e innovación, cuatro factores para un triunfo.
A aquellos que solo están interesados en los juegos -y no hablo de los deportistas españoles que infelizmente han dejado atrás, al menos los de esta generación, una gran oportunidad de demostrar en casa su capacidad, a pesar de la falta de ayudas gubernamentales- para alimentar sus "egos" cabría decirles que su falta de visión y su obstinación han provocado una marca que será difícil de olvidar: Tres derrotas seguidas.
Quizás Madrid vuelva a intentarlo en el futuro, pero les diría que lo hagan desde el apoyo popular, no sólo de Madrid como de toda España, desde la generación de nuevas ilusiones, esas que hoy han perdido, especialmente, decenas de miles de madrileños, por culpa de su falta de visión; desde una imagen de limpieza deportiva, política y empresarial; desde una política deportiva que no tenga, como la actual, un "ERE" en su retina.
La decepción de hoy, no es más que el reflejo de una realidad llamada España. Ésta intentaba superar sus carencias a través de la organización de unos juegos, en lugar de buscar la solución a través de políticas que posibiliten la creación de empleo, una educación y sanidad de calidad, limpieza política y empresarial, lucha contra la pobreza y la desigualdad social.
Esta es la hora del análisis, y también de marcar los objetivos de futuro del deporte español, y sus deportistas, de crear los caminos para la recuperación económica, sin buscar en las Olimpiadas una tabla de salvación milagrosa, de mostrar una imagen de compromiso con la limpieza en el deporte, de fomentar el deporte de base y ayudar al actual, todo para generar un deporte de -y con- futuro, y quien sabe, una nueva candidatura olímpica desde el crecimiento y no desde la recesión.
Lo que, al menos para mí, es evidente es que el siguiente no es el mejor camino para eso. "Si discutible fue la decisión de elegir a Río, el destierro de Madrid a la primera es una broma pesada. El COI no ha merecido los esfuerzos ni los desvelos de la candidatura madrileña. Ahora parecerá que algo se ha hecho mal; lo peor, sin embargo, es haber confiado por tercera vez en el COI. Ojalá Madrid no vuelva a presentarse jamás. Esta burla ha sido el colmo. Gana Tokio, también los pronósticos de las casas de apuestas", publica el diario español La Razón en su versión digital.
Ganó la solidez financiera, la tecnología, la innovación, la estabilidad. Ganó una propuesta de futuro. Y esa es la gran realidad.
Ganó una ciudad, de un país donde la corrupción puede pagarse con el suicidio, como fue el caso del ministro de Agricultura, Toshikatsu Matsuoka, que se quitó la vida horas antes de afrontar una sesión parlamentaria, cuando estaba inmerso en un escándalo por supuesta corrupción: aceptar donaciones, y malversación de fondos públicos, en el año 2007.

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